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“Cada vez que digo que soy autista y que soy trans, se invalida una de mis dos identidades”


Este sábado 2 de abril fue el Día Mundial de la Concientización Sobre el Autismo, por eso desde el delivery se entrevistó a Fran Riba, una persona autista y no binaria, militante de los derechos de las personas autistas y de la comunidad LGBTIQ+.


El derecho a la elección sexual suele ser algo vedado para las personas autistas y con discapacidad, en la mayoría de los casos debido a que se infantiliza a esas personas. Riba es un ejemplo de la capacidad que tiene una persona autista, mayor de edad, de decidir por voluntad propia qué tipo de sexualidad quiere vivir. En este sentido, contó además que varias encuestas recientes arrojan resultados particulares acerca de la identidad sexual de las personas autistas. “Un 69,7% de la comunidad autista se enuncia como no heterosexuales y, dentro de este porcentaje entre el 6 y 7% como personas no conformes con su género asignado al nacer”.


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Para Fran ser autista y pertenecer a la comunidad LGBTIQ+ es “como un combo” en el que la persona se encuentra en “doble estado de vulneración constante, porque para la sociedad en la que vivimos el autismo se ve súper infantilizado”. En cambio en las raras ocasiones donde se piensa en autismo en personas adultas, “jamás vas a pensar en que tengamos sexualidad”. Peor aún, si alguien llegara a pensar en la sexualidad en personas autistas, siempre es “CIS género y heterosexual”.


“Cada vez que digo que soy autista y que soy trans, se invalida una de mis dos identidades. Y siempre se invalida la autista, porque no hay forma que un autista pueda ser no binarie”, relató.


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Riba además cuestiona acerca de “quiénes somos sujetos de ser deseades, quiénes podemos ser deseades y quiénes no, qué corporalidades podemos ser deseades y qué no. Obviamente para el imaginario colectivo, las personas con discapacidad no podemos ser deseades. No entramos en este grupo de personas que podemos sentir placer, gustarle al otro”.


Por otro lado, Riba reflexionó que la sociedad debe dejar de “temerle a lo diferente” y que “no existe la normalidad, no existe lo estándar y mientras sigamos creyendo que hay una única forma de ser ciudadano, vamos a seguir temiéndole a las diferencias. Por eso se ven tantas agrupaciones tratando de curar el autismo, atentando contra la vida de las personas autistas. Lo único que tratan es que parezcamos lo más neurotípicos posibles”.