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La Fiscalía desestimó la denuncia de Del Corro contra Trentino


El Fiscal Urquiza desata una polémica al desestimar la denuncia por violencia de género de Del Corro al entender que fue un conflicto laboral


Para fundar su escrito al Juez Vidal y, no pedir medidas de protección, configuró la denuncia como un hecho de violencia laboral que debe analizarse fuera del ámbito penal.


El argumento central utilizado por el Fiscal Mayor Eduardo Urquiza fue encuadrar los hechos denunciados como una tensión producida en el fuero del trabajo, situación contemplada en la Ley 26.485 en su artículo 6, inciso C.


De esta manera, recomendó continuar las actuaciones en otros fueros del Poder Judicial o que la misma Legislatura resuelva la situación planteada.


A su vez, Urquiza resolvió no enmarcar la denuncia de Del Corro contra Trentino como hechos que podrían poner en riesgo la integrad física ni psicológica de la denunciante a pesar de la gravedad de los hechos denunciados.


Por el contrario, Urquiza analizó lo declarado y arribó a la conclusión que la situación denunciada por Del Corro no llegó a constituir el delito de amenazas.


Sobre esa base argumentó que el derecho penal no es la vía adecuada para canalizar la presentación realizada por la ex legisladora.


Amanda Del Corro había denunciado que el Legislador del bloque de FORJA Emmanuel Trentino la había arrinconado a una distancia de 10 centímetros junto a una puerta, donde le gritó y lanzó tres golpes sobre la puerta mientras embestía verbalmente a la denunciante.


En ese contexto, Trentino le habría indicado a los gritos ¨estoy disconforme con el trabajo de todos. Llamá a las 72 personas que tengo afectadas al despacho¨.


En la denuncia judicial y en la ratificación posterior, Del Corro relató que mientras ella intentaba calmarlo Trentino se tornó extremadamente violento con expresiones como ¨¿vos no entendés que soy superdotado? Yo tengo coeficiente intelectual superior a todos, incluida vos. ¨, describió.


En la parte final del escrito elevado por Urquiza utiliza una frase en donde aduce que aun cuando no se trate de una conducta típicamente penal, se advierte una situación injustamente sufrida por la victima que eventualmente podría merecer la intervención del derecho social.


De esta forma, Urquiza interpretó que la denuncia de Del Corro por violencia de género debía ser analizada y abordada desde un tercer punto de análisis, concluyendo que la vía penal no era la idónea para abordar los hechos denunciados.