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Las fake news tienen un 70% más de probabilidad de ser replicadas que las noticias verdaderas


Este lunes, BTR Consulting, una compañía de alcance global especializada en consultoría en ciberseguridad, administración de riesgos, negocios y auditoría, presentó Fake News 2021, un análisis sobre el fenómeno de las noticias falsas en el mundo digital, su origen, los distintos tipos que existen, aquellas falsas noticias que más difusión recibieron, el público destinatario y los peligros de la desinformación.


Una de las conclusiones a las que llega el informe es que la novedad y las emociones son las claves de la viralización de las noticias falsas.


Gabriel Zurdo, CEO de la compañía y especialista en ciberseguridad, riesgo tecnológico y de negocios, declaró: "Las fake news no son un fenómeno nuevo, pero sí un problema cada vez más frecuente con la hiperconectividad de Internet y las redes sociales. Si bien la confianza en los medios de comunicación sigue siendo alta, encontramos que 5 de cada 10 personas reciben fake news sobre COVID-19 en las redes sociales y especialmente a través de mensajería instantánea como WhatsApp".


¿Cuáles son los motores del fraude?


Desde el laboratorio de BTR descubrieron un vínculo entre las personas que compartían información continuamente con comportamientos asociados a reacciones de emergencia y emoción. Asimismo, a partir del análisis de las respuestas aportadas por más de 900 personas, identificaron el anonimato, la suplantación de identidad y el empleo de las plataformas tecnológicas y bots como factores en común para engañar.


El coronavirus y el aislamiento de las personas fueron el escenario ideal para la difusión de noticias falsas. En ese sentido, el top 12 de las noticias que circularon a través de las distintas plataformas, tuvo que ver con el origen del virus, personalidades afectadas y métodos para prevenir o combatir el contagio.


"Más de la mitad de la información que circula en diferentes plataformas proviene de fuentes no tradicionales", destacan desde BTR. Este fenómeno dio lugar al término "Infodemia" para describir este conjunto de información que rodea a la COVID-19. Se refiere no solo a una avalancha de información, sino al hecho de que no está verificada y gran parte de ella probablemente no sea precisa.


Otro punto destacado es el concepto de "Deepfake", que corresponde a videos falsos hechos con software de inteligencia artificial, para representar a personas haciendo cosas que no hicieron o hacer que parezcan decir cosas que no dijeron. "El 53% de los encuestados dijo que estaba al tanto de los deepfakes, de los cuales 1 de cada 3 informó haber compartido contenido en las redes sociales que posteriormente descubrieron que era falso", citan desde BTR.


Adultos mayores, principales víctimas


En cuanto a los targets y el riesgo en la pandemia, desde BTR destacaron que "las fake news tienen un 70% más de probabilidad de ser replicadas que las noticias verdaderas, y que se difunden viralmente mediante bots. Sin embargo, el problema no son los bots, sino las personas". Asimismo, el informe indica que la exposición a las noticias falsas y la desinformación en general, no se distribuye por igual entre los usuarios, ya que "los adultos mayores tienen muchas más probabilidades de visitar sitios web de fake news o compartir artículos de este tipo de noticias".


Según los estudios realizados por la firma, cuando las personas difunden información errónea, a menudo creen en ella. Por el contrario, la desinformación se elabora y difunde con la intención de engañar a los demás. "Todo depende de quién lo comparta y por qué. Por ejemplo, si un político difunde estratégicamente información que sabe que es falsa en forma de artículos, fotos, audios e incluso memes, etc., eso es fake news", indican.



¿Cómo combatir la desinformación?


Si bien un primer filtro lo realizan las plataformas de redes sociales mediante la detección automatizada de noticias que son clasificados como "problemáticas", no es infalible. Existe una segunda instancia que la realizan los verificadores de datos profesionales (personas que supervisan los contenidos). Lo más importante es que "la verificación de datos requiere mucho tiempo y esfuerzo para investigar si una afirmación en particular es falsa o engañosa. Por lo tanto, muchas (si no la mayoría) de las afirmaciones falsas nunca se verifican", detallan.