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Pandemia: Las mujeres perdieron 425 mil empleos que aún no pudieron recuperar


Un informe del Ministerio de Economía reflejó que la mejora de la economía en los últimos meses de pandemia impactó de manera desigual en la población: mientras entre los hombres el nivel de empleo ya retomó el nivel que tenía antes de la pandemia, las mujeres todavía no pudieron recuperar al menos 425.000 puestos de trabajo.


Un estudio realizado por la Dirección de Economía, Igualdad y Género remarcó que antes de la pandemia 5 de cada 10 mujeres tenían participación en el mercado de trabajo, y que esa cifra descendió a 4 de cada 10 durante el segundo trimestre de 2020 por el impacto de la crisis sanitaria y las medidas de aislamiento social. En ese sentido, el informe explicó que la tasa de actividad entre las mujeres era de 49,4% y se desplomó por la pandemia a 41,2%, el nivel más bajo desde 2002.


“Las mujeres perdieron más de 1,7 millón de puestos de trabajo, de los cuales al menos la cuarta parte no se ha recuperado hasta el momento”, fue una de las conclusiones del relevamiento hecho por la oficina que encabeza Mercedes D’Alessandro. “La crisis por la pandemia profundizó la brecha entre mujeres y varones en la actividad laboral y el empleo formal. Estas disparidades se profundizan con la población joven, que además es la que ya se encontraba más afectada por la desocupación”, consideró el Ministerio de Economía.


En ese sentido, los datos oficiales muestran que la brecha entre varones y mujeres menores de 30 años en la tasa de desempleo pasó de 2 puntos porcentuales en el último trimestre de 2019, es decir antes de la pandemia, a 7,9 puntos al primer trimestre de 2021, lo que implica que se cuadruplicó. “En el pico de la pandemia, las mujeres jóvenes alcanzaron 28,5% de desocupación”, continuó el informe oficial.


Tras la flexibilización de la cuarentena estricta en el inicio de la crisis sanitaria, algunos indicadores mostraron cierta recuperación del mercado laboral pero con un impacto muy desigual entre géneros. Hacia fines de 2020, por ejemplo, la tasa de actividad de las mujeres se recuperó en 6,4 puntos porcentuales alcanzando el 47,6%, todavía casi 2 puntos por debajo del cuarto trimestre de 2019.


En ese sentido, “entre el segundo y el cuarto trimestre de 2020, los varones recobraron aproximadamente unos 200 mil puestos de trabajo más que las mujeres. El desempleo de los varones se redujo en 2,6 puntos, mientras que entre las mujeres lo hizo en solo 1,6 puntos”, consideró el reporte de la Dirección de Igualdad y Género.


“Desde el peor momento de la pandemia hasta ahora, el desempleo de las mujeres se redujo en 1,2 puntos y está todavía casi 3 puntos por encima que a fines de 2019; en el mismo lapso, la desocupación de los varones bajó en 4,3 puntos y llegó al mismo nivel que antes de la pandemia de Covid-19″, diferenció el informe.


Por eso, el Ministerio de Economía consideró que la brecha de género se profundizó durante la pandemia y que durante el período de mejora de la economía esa tendencia todavía no cambió. En datos: en el último trimestre de 2019 el desempleo de las mujeres era 1,1 puntos más alto que el de los hombres. Con los últimos datos oficiales, del primer trimestre de este año, esa distancia saltó hasta 3,8 puntos. “El empleo de los varones está en los mismos niveles que antes de la pandemia (63,6% vs 63,8%) y el de las mujeres, por debajo (44,7% vs 43%)”, consideró el Poder Ejecutivo.


A la hora de analizar las razones por las cuales subsiste esa brecha, la Dirección de Igualdad y Género aseguró que esa situación “no puede analizarse sin tener en cuenta los mecanismos de segregación del mercado de trabajo, la distribución desigual de las tareas no remuneradas en los hogares y la consecuente crisis de los cuidados durante la pandemia”. Al respecto, el trabajo citó a la Organización Internacional del Trabajo: “Cuanto más escasos sean los empleos y cuanto más tardan en recuperarse, más pierden proporcionalmente las mujeres. Si las mujeres pasan a la inactividad, más tardan en volver”.


Respecto a la crisis de cuidados, el Gobierno explicó que se trata de una consecuencia de que “en la Argentina, en 2020, subieron el desempleo y el trabajo informal” y que “las medidas para atender la emergencia sanitaria significaron el cierre de espacios de primera infancia, escuelas, clubes”, lo que implicó que las mujeres tuvieron que acentuar un rol de cuidado de los hijos o hijas, lo que les demandó más horas y lo que implicó, por consiguiente, posibilidades menores de reinsertarse en el mercado laboral.


De acuerdo a la información que recopiló el estudio, el sector más afectado por la crisis durante la pandemia fue el trabajo en casas particulares, un sector en el que casi todas las personas empleadas son mujeres y que cuenta con el salario promedio más bajo de la economía y que antes de la pandemia empleaba a un sexto de la población femenina. “Del cuarto trimestre de 2019 al cuarto trimestre de 2020, cayó un 18 por ciento. Más de 230.000 trabajadoras informales del sector aún no recuperaron sus puestos de trabajo”, estimaron.


“En cambio, se multiplicó el trabajo dentro del hogar no remunerado, que en un 75,7% es realizado por mujeres y, comparado al resto de las actividades económicas, es uno de los más importantes”, agregó el informe.


Por otra parte, en un ejercicio teórico, la Dirección de Igualdad y Género había calculado antes de la pandemia que la suma de las tareas domésticas y de cuidados no remuneradas representaba casi el 15,9% del PBI, por lo que implicaba un aporte a la economía mayor a la de sectores como la industria, el comercio o la administración pública. “Entre el cuarto trimestre de 2019 y el segundo trimestre de 2020, la proporción pasó a ser del 21,8 por ciento. Como consecuencia de esto, 1 de cada 10 mujeres a cargo de niños y niñas menores de 6 años salió del mercado laboral”, explicaron.


Según el informe, “las mujeres dedican dos veces más tiempo a las tareas domésticas y de cuidados no remunerados que los varones. La sobrecarga de las tareas domésticas impidió recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia: el cuidado de niños y niñas funciona como un obstáculo a la hora de buscar trabajo, en el caso de las desocupadas, o de mantenerlo, en el caso de las ocupadas”.


Hacia adelante, la propuesta del área que encabeza D’Alessandro es que el Estado aumente la inversión en lo que llama “la infraestructura de los cuidados” porque, asegura, podría generar puestos de trabajo en la construcción, “aumenta y mejora los empleos relacionados con los cuidados y favorece la autonomía económica de las mujeres: les brinda tiempo libre para trabajar, emprender y estudiar. También descansar, cuidar su salud, entre otras posibilidades”, concluyó.