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Scorpions, la CIA y Wind of Change, “una fake news fascinante, muy entretenida”



Hace 31 años una multitud de personas derribaban el Muro de Berlín. Antes, durante y después, se escribieron infinidad de cosas acerca de él y de lo que pasaba del lado soviético. Tantas cosas se han dicho, algunas incluso verdaderamente inverosímiles, como la que reproduce el diario ABC de España.

Inverosímiles, pero muy graciosas.


¿Ayudaron los vientos de cambio de Scorpions a derribar el Telón de Acero? Desde luego que sí, que algo hicieron. Pero, ¿fue aquel himno del heavy metal europeo un arma psicológica diseñada por la CIA para minar la moral de la Unión Soviética? No son pocos los que afirman que sí.


Entre ellos están muchos de los músicos y espías interrogados por un periodista de investigación del semanal The New Yorker, Patrick Radden Keefe, que hace más de un año decidió seguir la pista que supuestamente le dio una fuente de la agencia de inteligencia estadounidense. Tras recorrer cuatro países recabando todo tipo de informaciones relacionadas con esta delirante teoría, Keefe ha publicado el resultado de sus pesquisas en un podcast producido por la compañía Crooked Media, cuyo fundador decidió dar credibilidad al asunto basándose en que la CIA ya patrocinó de forma encubierta eventos culturales durante los años 50 y 60, como los rodajes de “1984” y “Rebelión en la Granja” o una gira europea de la Orquesta Sinfónica de Boston. ¿Por qué no también una canción?


La investigación da algunos detalles muy concretos y presuntamente verídicos que confirmarían la historia. Un ejemplo: en junio de 1994, con el Telón de Acero ya fulminado, los Scorpions hicieron una gira por Estados Unidos y recibieron una curiosa visita en su parada en Memphis (Tennessee). Antes de actuar en el Mud Island Amphitheater de la ciudad, un tipo se acercó a su hotel para pedirles que abrieran el concierto con Wind of Change. Los rockeros alemanes pensaron que se trataba de una autoridad local, pero según habría podido corroborar Keefe, era un agente de la CIA. “Me divertí mucho persiguiendo esta loca historia en el transcurso de un año, explorando los oscuros caminos de la historia de la Guerra Fría y haciendo casi cien entrevistas en cuatro países con rockeros y espías”, dice el autor, que describe este curioso sainete como “una historia que abarca géneros musicales, fronteras y períodos de la historia, por lo que fue importante para mí escuchar la música, y las declaraciones y juzgar por ti mismo quién podría estar mintiendo y quién está diciendo verdad”.


Nueva York, Hanover, Florida, Kiev, Nueva Jersey o Moscú han sido algunas de las escalas de la investigación de Keefe, que pretende demostrar que el rock era considerado una poderosa arma de propaganda para ambas superpotencias. “Los oficiales soviéticos llevaban mucho tiempo preocupándose por la libertad de expresión que defienden los músicos de rock”, asegura. Y con parte de razón: conocidas son las listas de bandas contrarrevolucionarias que las ramas juveniles del régimen soviético hicieron circular durante los años sesenta y setenta, y que incluían a Pink Floyd, Iron Maiden, Sex Pistols, KISS, AC/DC, Judas Priest y por supuesto Scorpions, sin olvidar menciones más paranoides como las de Julio Iglesias o Tina Turner.


“Me divertí mucho persiguiendo esta loca historia en el transcurso de un año, explorando los oscuros caminos de la historia de la Guerra Fría y haciendo casi cien entrevistas en cuatro países con rockeros y espías”, dijo Keefe.

La CIA, por el contrario, consideraba el rock como “un arma cultural” beneficiosa para sus intereses en la Guerra Fría, concluye Keefe. “Wind of change fue publicada un año antes de la caída del Muro de Berlín, y se convirtió en un himno para el fin del comunismo y la reunificación de Alemania. Tenía el tipo de mensaje de empoderamiento antisoviético que los servicios de inteligencia estadounidenses querían promover”.

Keefe ha sido criticado por lo esperpéntico de su investigación, especialmente después de que el propio compositor de la canción, el cantante de Scorpions Klaus Meine, desbaratara todo su trabajo. “A principios de este año hice una entrevista. Creo que su nombre era Patrick Keefe. Él vino desde Nueva York hasta Alemania para hablar conmigo. Era un tipo realmente encantador, pero a mitad de la entrevista, me preguntó: 'Klaus, ¿has oído alguna vez la historia de que 'Wind of Change' fue escrita por la CIA?' Empecé a reírme a carcajadas. No es verdad en absoluto».


En defensa de Keefe, que ha ganado prestigiosos premios de periodismo, hay que decir que él mismo se ha tomado los resultados de su investigación con reservas, y también con humor. “Es como un thriller de espionaje internacional, pero dirigido por los hermano Coen”, asegura. Pero la verdad parece ser menos cinematográfica.


Bandas y artistas como Pink Floyd, Iron Maiden, Sex Pistols, KISS, AC/DC, Judas Priest y por supuesto Scorpions fueron objeto de censura, por parte del régimen soviético.

La única relación de la canción con la URSS está inspirada en algo que ocurrió en su centro neurálgico antes de su caída. En agosto de 1989, el manager de Bon Jovi, Mötley Crüe, Ozzy Osbourne, Scorpions y otros tótems del heavy rock consiguió el permiso de las autoridades soviéticas para celebrar un festival de rock en el Central Lenin Stadium (lo cual da una idea real del miedo que suscitaba el rock en el KGB a esas alturas del partido), llamado Moscow Music Peace Festival. De aquellas emocionantes veladas, en las que se respiraba un viento de cambio que ya nada ni nadie podía detener, surgió la inspiración para la canción.


Así que todo parece indicar que la historia de Keefe es puro “fake news”. Pero como ha dicho el propio Klaus Meine, es “una fake news fascinante, muy entretenida”.