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Tierra del Fuego produce solo un 3% de los alimentos que necesita


Romina Cortés, nutricionista e integrante del espacio USÍN – Colectivo por la Soberanía Alimentaria y la Salud de los Territorios, habló con el delivery acerca del desafío de alcanzar la soberanía alimentaria en un contexto donde “los alimentos ya no son vistos simplemente como alimento, sino como mercancía”.


Cortés puso de manifiesto la realidad que se atraviesa en materia de alimentación saludable en todo el mundo, con cada vez más utilización de transgénicos, mayor concentración de las patentes de las semillas en pocas empresas, el incremento del monocultivo y el consecuente deterioro en la calidad de los productos que consume la humanidad. “Quizás en Tierra del Fuego no lo vemos tan marcado, porque no vivimos en un lugar donde haya una producción extensiva de alimentos, pero si viajamos en algún momento a alguna provincia como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba o La Pampa, grandes extensiones de un solo vegetal, que no existe en la naturaleza, no existen esos ecosistemas”, sostuvo.

En Tierra del Fuego existe “una soberanía muy frágil” porque se produce tan solo “un 3 por ciento de alimentos”

Cortés, que además es coordinadora de la cátedra libre de soberanía alimentaria en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), explicó que el término “soberanía alimentaria” expresa “el derecho de los pueblos o de las personas a decidir qué consumir, cómo producirlo, cómo distribuirlo” y que ese concepto se va construyendo desde los propios territorios. “Se construye en función de las personas que habitan el territorio”.


En Tierra del Fuego existe “una soberanía muy frágil” porque se produce tan solo “un 3 por ciento de alimentos” y, ante eso, hay muchos sectores que están trabajando para “traccionar la producción en Tierra del Fuego”, pero actualmente es “muy baja” y no sería posible sostener la alimentación de la población con lo que se produce en la isla.


La especialista dijo que hay “muchísimas familias están haciendo agricultura familiar” y empieza a observarse que algunos alimentos, que antes se creía que no podían cultivarse en esta zona, pueden producirse sin inconvenientes.


En este sentido destacó las políticas implementadas por el INTA, que apuesta a acompañar a los productores y las productoras con el fin de incrementar la producción local.