Tres argentinos inventaron cápsulas de yerba


En los ratos libres que tenía entre clase y clase, o fuera del horario de estudio que debía cumplir en el intercambio universitario que estaba realizando en España, Marcos Stubrin pasaba el tiempo con sus amigos alemanes. Y, sin saberlo, aquellas charlas iban a tener un significado mucho más grande en su vida que el simple hecho de nutrirse del intercambio cultural.


Es que los europeos le comentaron a este santafesino, de 29 años, que su gaseosa favorita estaba hecha a base de yerba mate y que la consumían, como muchos de los jóvenes del lugar, como un energizante natural. Entonces, al ingeniero industrial se le ocurrió la idea de inventar un producto para que la gente de todo el mundo pueda tomar mate a través de un formato más amigable y sencillo que nuestro viejo y querido mate y termo.


"Surgió la idea de reunir todas las bondades del mate en un formato familiar para la audiencia que poco sabe de la tradición autóctona, pero que valora mucho la yerba mate y sus propiedades", cuenta Stubrin.


Así fue como se aventuró en un proceso creativo que duró varios meses, hasta que junto a sus amigos Salvador Fernández y Agustín Favre, le dieron vida a la criatura: MateCaps, una botella con un filtro que, con el simple hecho de succionar, permite obtener el sabor a mate sin que la yerba se lave. Para ello, inventaron cápsulas (Caps) de yerba mate orgánica combinada con diferentes extractos naturales, que se compactan a presión y están listas para introducirlas en la botella y disfrutar de la infusión.


Además, desarrollaron un filtro extra que sirve para infusionar té y tomar agua, mientras que el filtro de mate también puede utilizarse para tomar café.


"Es una experiencia completamente diferente a la de un mate tradicional, aunque la intensidad del sabor y la sensación de succión son iguales", explica Stubrin. Y asegura: "Intentamos hacer un mate 'apto para todo público', siempre conservando la esencia de que es una bebida saludable y simple. A nosotros acá no nos molesta para nada cargar un termo y un paquete de yerba, pero en otros lugares donde no tienen interiorizada la esencia del mate, les parece una locura cargar tantos bártulos solo para servir una bebida".


Con el proyecto en carpeta luego de testearlo con extranjeros en Buenos Aires, los amigos comenzaron a buscar financiamiento para hacer realidad su producto. Ante la falta de oportunidades que tuvieron en Argentina y otros países como Chile y México, se les abrió una puerta en Uruguay, y no la desaprovecharon. Tras conseguir la inversión inicial, se lanzaron al mundo mediante una campaña de financiamiento colectivo en la plataforma Kickstarter, que les permitió elaborar la primera tanda productiva con la que entregaron 900 kits en 49 países.


En la actualidad, Marcos, Salvador y Agustín apuntan a insertarse principalmente en el mercado estadounidense, mientras planifican el lanzamiento en nuestro país.